El estado actual de la difusión del conocimiento. Una opinión

The current state of the diffusion of knowledge. An opinion.

Med Int Méx. 2019 mayo-junio;35(3):333-335.

Manuel Ramiro H

Editor de Medicina Interna de México.

La difusión del conocimiento transcurre por una difícil crisis que se ha venido gestando durante mucho tiempo. Las razones son muy complejas pero, en general, todas confluyen en aspectos económicos.

Las publicaciones científicas periódicas se crearon para difundir los resultados de las investigaciones básicas y clínicas y para que los pares puedan analizarlas y contribuir a divulgarlas. Cuando esto se lleva a cabo los investigadores deciden utilizar el nuevo conocimiento en la búsqueda de más, mejores y nuevos conocimientos. Y es así como se crean círculos virtuosos que, con la generación de conocimiento, consiguen su difusión.

Hasta aquí no hay la posibilidad de emitir ninguna crítica, sobre todo si la revista tiene una rigurosa selección de los escritos a través de una selección cuidadosa, especialmente a través de la revisión por pares.

Los problemas han ido surgiendo, en mi opinión, en dos vertientes. La primera es que los costos de producción de las revistas se han ido incrementando y la posibilidad de que una agrupación patrocinadora de una publicación lo haga por sí misma se ha ido haciendo más difícil. Si bien la publicación en papel es ahora anecdótica, el manejo de las páginas web, la selección de los trabajos a través de revisores de alta calidad ética y técnica, la difusión del material es cada vez más compleja. Todo ello ha hecho que diversas compañías editoriales hayan visto un nicho en las publicaciones científicas y conseguido que éstas tengan la necesidad de pertenecer a alguna de ellas para conseguir el impacto en la difusión, que es un valor intrínseco en ellas. Son muy pocas las revistas que siguen editándose por la organización que originalmente las creó; un ejemplo emblemático es el New England Journal of Medicine, que cada vez tiene más éxito y no pertenece a ningún sello editorial, como Thomson Reuters o Elsevier; en México tienen representación, aun siendo empresas de menor impacto económico, otras como Permanyer. Thomson Reuters es una empresa canadiense de información, no exclusivamente dedicada a la ciencia sino, quizá, con mayor presencia en áreas financieras, fiscales y económicas en general. Sus beneficios son de unos 1800 millones de dólares anuales, pero al adquirir Web of Science se convirtió en el ariete de las publicaciones científicas, toda vez que posee el Factor de Impacto, que es lo que clasifica a las revistas, a mayor factor de impacto mayor importancia de la revista. Elsevier es una compañía editorial con sede en los Países Bajos, aunque tiene representación en muchos otros lugares del mundo, es la mayor compañía editorial de libros de medicina y literatura científica, incluye a muchas más revistas que cualquier otra compañía, lleva también un seguimiento muy estricto de las citas que un escrito pueda recibir en cualquier otra revista que su catálogo incluye, es más amplio al ser este número mayor. Creó el factor de impacto SJR basado en los bancos de Scopus-Scimago, que se ha ido convirtiendo en una alternativa del Factor de Impacto, pero que no tiene el mismo valor entre los evaluadores de la ciencia. Su catálogo al incluir el mayor número de títulos la hace una empresa muy poderosa; sin embargo, a últimas fechas ha venido teniendo problemas serios con diferentes universidades y países que consideran los precios de suscripción muy altos. A pesar de ello, sigue siendo todo un emporio editorial. PLOS ONE (originalmente PLoS ONE) es una variedad editorial diferente, los escritos son siempre de libre acceso para el lector, pero la publicación le cuesta al autor. Ha tenido tanto éxito que ahora no sólo tiene la revista original, sino otras muchas de temas específicos (también médicos). Tiene otra variante: el artículo aparece inmediatamente que es aceptado, lo que lo hace aún más atractivo para los autores. Todas las revistas del grupo tienen un muy alto valor de impacto, aunque originalmente se creó como una alternativa puramente científica, se ha ido convirtiendo en un gigante financiero, toda vez que publica varias decenas de miles de escritos al año. PLOS son las siglas de Public Library of Science.

La otra vertiente que ha conducido al conflicto es que la evaluación de la ciencia se hace solo, o prácticamente solo, con las publicaciones. A mayor número de ellas y evaluando el Factor de Impacto de las revistas en que aparecen, mejores son los resultados de un investigador, grupo de investigadores o instituciones dedicadas a la investigación, por lo que la necesidad de publicar se vuelve imperiosa. Los fondos para investigar, la cohesión del grupo e incluso la situación económica personal de los investigadores dependen de las publicaciones, de su número y la revista en que aparezcan.

El movimiento Open Access, si bien ha venido a facilitar la posibilidad para que los lectores puedan leer toda la información escrita en las revistas de esta modalidad, no analiza los costos que su publicación implica. La mayor parte de las revistas inscritas en esta modalidad cobran a los autores por la publicación, lo que significa para cada escrito un presupuesto de varios cientos de dólares, los que, por cierto, no pueden ser incluidos en el presupuesto de la investigación; ni las instituciones ni CONACYT lo permiten, lo que quiere decir que quedan a costa solo del investigador. Muchos de ustedes habrán recibido notas electrónicas de revistas de diversos países que los invitan a publicar, garantizando que el escrito aparecerá en dos o tres días (si es aceptado) y dando facilidades de pago, incluso trasladándolo a seis meses sin intereses. Lo curioso es que se anuncian con un Factor de Impacto alto, ¡nuevas modalidades de la difusión del conocimiento! Un problema añadido está constituido por el hecho que los investigadores requieren conocer exactamente el número de citas y en qué tipo de revista sucede. Se han creado sistemas manejados por compañías especializadas, muy exactos, pero que tienen un costo de alrededor de mil dólares anuales por investigador, costo que tampoco se permite sea cargado a las investigaciones. Todo esto significa un grave problema que tiene como fondo, fundamentalmente, aspectos económicos en el que las compañías editoriales juegan un papel fundamental.

En México, la cantidad de revistas (sobre todo de medicina) es pequeña o muy pequeña, especialmente si se compara con la de otros países con menos habitantes y desarrollo científico más escaso. Sólo unas cuantas están inscritas en Web of Science y otras varias en Scopus de Elsevier, lo que les acarrea un gran éxito (Archives of Medical Research es la revista latinoamericana con mayor factor de impacto, Annals of Hepatology ha tenido un desarrollo extraordinario y Salud Pública de México mantiene su gran importancia), pero también les acarrea gastos considerables: entre dos y cuatro millones de pesos al año solo por la gestión editorial; lo que no las hace parte del sistema de Open Access, aunque tampoco tienen tarifas para los escritores. Los gastos en todos los casos son cubiertos por las instituciones patrocinadoras de las revistas.

Será muy interesante mantenerse pendiente de la evolución de la difusión del conocimiento y las luchas que el mercado plantea, esperando que los valores primordiales de la ciencia resulten prioritarios.

Medicina Interna de México ha conseguido mantenerse alejada de la problemática, aunque no ha logrado escalar en los índices todo lo que sus autores y lectores merecen. Desde luego, nuestro Colegio no podría patrocinar gastos tan considerables como los mencionados. Desde hace muchos años la revista no significa ningún gasto para el Colegio. Hemos logrado que el índice SJR de Elsevier la considere y, poco a poco, más lentamente que lo que deseáramos, ha ido creciendo dentro de él. Estamos en el sistema Scielo, desde el año pasado ya tenemos registro doi para cada uno de los escritos, desde hace muchos años somos de acceso abierto; esperamos que todo ello permita mayor difusión, mayor lectura de su contenido y permita mejor registro dentro de los índices.

Podríamos con ello iniciar una nueva modalidad de publicación inmediata; es decir, en cuanto el artículo fuera aceptado podría aparecer publicado. Esto acarrea mayor dinamismo. Hemos consultado al respecto a varios miembros del Comité Editorial, pero la opinión de cada uno de ustedes, autores y lectores será de gran ayuda para tomar una decisión.

BIBLIOGRAFÍA

1. http://www.lareferencia.info/media/k2/items/cache/e1e1ad60f07c4aa3ccbcb2973e9d7007_XL.jpg

2. Research Publication letter@protondot.com

3. Butler D. Investigating journals: The dark side of publishing. The explosion in open-access publishing has fuelled the rise of questionable operators. Nature 2013;495(7442).

Correspondencia

Manuel Ramiro H

manuel.ramiroh@gmail.com

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