Rincón del internista, Julio-Agosto 2018

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Med Int Méx. 2018 julio-agosto;34(4):662-663.

J Enrique Cruz A

Alice Munro

Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio

Penguin Random House, México 2015

Alice Munro fue la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2013, premio hoy visto en controversia por cuestiones extraliterarias. Munro es una escritora canadiense que estudió periodismo y filología inglesa en su país. Exponente del realismo moderno, se ha dedicado a escribir principalmente relatos cortos. Ha sido reconocida ampliamente; sus mayores logros son haber sido finalista del Premio Príncipe de Asturias en 2011 y ganadora del mencionado Premio Nobel de Literatura en 2013, por su maestría en el relato corto y, por cierto, es la primera mujer canadiense en ganar tal reconocimiento.

En esta obra, la autora nos lleva a través de nueve relatos cortos por pasajes cotidianos acerca de las relaciones humanas, particularmente en la adolescencia, donde los personajes representan los conflictos y emociones propios de la etapa, que se encuentra repleta de confusiones. En cada cuento encontraremos un ambiente tranquilo, apacible, con gran detalle que nos acerca un poco a la trama de cada uno y, aunque de primera instancia cada relato parece no dirigirse a ninguna parte, es en la vivencia de éstos y en la reflexión que cada personaje elabora donde encontraremos los vericuetos psicológicos en los que se ven inmersos los personajes y donde nosotros participamos como testigos.

Una cualidad de los relatos es el detalle con el que describe el entorno y la circunstancia en cada relato, cualidad que envuelve e invita cálidamente a continuar la lectura.

Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio es una obra que se disfruta tranquila y reflexivamente.

Manuel Ramiro H.

Leonardo Padura

La transparencia del tiempo

Tusquets. México 2018

Un nuevo libro de Padura. El más reciente de la saga de Conde, el expolicía, convertido en investigador privado y sobreviviente a través de mil oficios. Es una novela policiaca, pero quizá su mayor valor estribe en la descripción del ambiente de La Habana de 2014, año en que la novela se desarrolla. Nuevamente, como sucede en Los Herejes y en alguna otra obra de la serie del inspector Conde, el thriller tiene como centro el robo, la pérdida de una obra de arte, en esta ocasión religiosa. Algunos de los detractores de Conde critican su eficiencia, pero esta vez también concluye exitosamente el caso, aunque es cierto que deja en el camino varios muertos y que La Virgen, la obra sustraída, no regresa a su dueño de los últimos años, sino que queda en suspense y no se sabe si regresará a España, queda en patrimonio cubano o se la devuelven a Bobby, el oscuro último propietario que, por cierto, también había sido compañero en el preuniversitario, lo mismo que “el flaco”, “el conejo”, Tamara y varios de los personajes de las novelas de Padura. Sus relatos acerca del origen de la pieza religiosa unos 400 años atrás, historia de los Templarios incluida y otros casi 80 años antes, durante la Guerra Civil Española, que es cuando La Virgen llega a Cuba, resultan muy interesantes porque están muy bien documentados y, como toda la novela, muy bien escritos. El valor central de la obra es que la escritura es excelente, el manejo del lenguaje y los tiempos es magistral.

Pero decíamos que lo que resulta más sorprendente es la descripción de la vida en La Habana en un tiempo tan reciente como 2014. El desencanto de la mayoría de sus habitantes es descrito de forma muy precisa, los cambios sociales son notables, la mayor parte de las miserias persisten, aunque se han desarrollado grupos sociales aún más miserables que los que ya existían y que siguen existiendo, aunque han surgido individuos que viven y disfrutan los privilegios que se han desarrollado ante los cambios surgidos en la sociedad cubana. Usufructúan los beneficios y explotan las economías y las esperanzas del resto, a pesar de todo, la posibilidad de salir hacía Miami sigue siendo una meta, un sueño para la mayoría inalcanzable, en tanto viven en un medio empobrecido económica, social, anímica y culturalmente.

Las novelas de Padura me siguen sorprendiendo, primero por lo interesante de sus argumentos, lo maravillosamente escritas, pero sobre todo porque le permitan escribirlas desde dentro de Cuba misma, otros por menos son reprimidos.

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