Síntomas y signos cardinales de las enfermedades

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Med Int Méx. 2017 noviembre;33(6):841-842.

Manuel Ramiro H

Horacio Jinich, Alberto Lifshitz, Alberto García-Mangas, Manuel Ramiro H

Síntomas y signos cardinales de las enfermedades

Manual Moderno. México 2017

El Dr. Jinich menciona como antecedentes de su libro a Propedéutica Fundamental de Manuel Ortega Cardona, que dejó de publicarse en 2002, así como a Fundamentos del Diagnóstico de Luis Martín Abreu, que sigue publicándose por Méndez Editores. Entre los libros extranjeros comenta a Surós que no se publica desde 2002 y al Manual de diagnóstico etiológico de Gregorio Marañón que no se publica más, aunque su alumno Balcells lo mantuvo vivo hasta 2002.

La intención mostrada en el prefacio de la primera edición era crear un libro, insiste en que no intentaba sólo un libro más, que permitiera el acceso del alumno al trato con el enfermo, la interpretación de sus molestias y los hallazgos de la exploración física.

El Dr. José Laguna, que era un gran clínico a pesar de ser bioquímico, percibió la importancia del libro de Jinich, su descripción en el prólogo de la primera edición hace notar las grandes bondades del libro para ayudar a los alumnos en los inicios de su acercamiento con los enfermos. La importancia que se destaca al tratar con la importancia justa al interrogatorio de los síntomas del paciente, el respetuoso método para recogerlos y la cuidadosa sistematización para su análisis; junto la exploración física metódica y profundamente analizada permiten llegar al diagnóstico de los problemas del paciente para, sobre todo, tratar de ayudarlo.

No es fácil llegar a la séptima edición de un libro y menos en Medicina. La vorágine el conocimiento hace que pronto aparentemente pierda vigencia. Por más de 30 años este libro de Jinich sigue publicándose porque las pasadas seis ediciones se vendieron y seguramente lo hicieron porque el libro ha resultado útil para ayudar a conducir a los alumnos en esa primera fase de la enseñanza de la clínica, la propedéutica, en donde se aprende el arte de acercarse al enfermo y la ciencia de hacer diagnósticos sólidamente basados en la fisiopatología, pero siempre con la intención principal de servir al enfermo respetuosa, cariñosa e interesadamente. Después, a lo largo de su carrera, el médico perfecciona el método o los métodos hasta convertirse en un experto, pero probablemente las posibilidades de éxito en ese camino estén marcadas por los fundamentos creados en esos primeros acercamientos al aprendizaje del oficio de ser médico. El médico o para ser médico surge de esos inicios. El Jinich fue creado con una visión de facilitar esos aprendizajes y al parecer lo ha conseguido.

Cuando en 2013, Alberto Lifshitz nos propuso a García Mangas y a mí trabajar en el Jinich tuve dos sensaciones: una de grata sorpresa y otra de temor, durante varias semanas esto último predominó, a tal grado que fui posponiendo la tarea hasta que no hubo más remedio que enfrentar el reto. Actualizar un libro como el del Dr. Horacio Jinich, que además ha tenido un éxito tan notable, no es fácil. Traté de adentrarme en el sentido del libro, sus intenciones y su organización; una vez que creí haberlo entendido me di a la tarea de realizar la encomienda. A pesar de que ya había participado en algunos libros e, incluso, conducido otros, los resultados de la sexta edición de Síntomas y signos cardinales de las enfermedades me hicieron permanecer inquieto un tiempo, cuando Don Horacio se mostró satisfecho con los resultados y luego la aceptación por parte de los lectores me hicieron sentir orgulloso.

Para esta séptima edición el temor escénico fue algo menor, aunque el respeto ante la gran obra se mantiene firme y nos atrevimos o me atreví con mayor decisión a tocar el libro, actualizando aspectos fisiopatológicos, terapéuticos, epidemiológicos, tratando de mantener la esencia de la obra, su utilidad para ayudar en sus inicios al futuro médico en el oficio de ver enfermos.

Desgraciadamente hubo una nota muy triste, entre la aparición de la obra y su presentación, sólo unas semanas, Alberto García Mangas falleció, un recuerdo cariñoso de todos nosotros, reconociendo su enorme participación en esta tarea.

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