La flor punitiva. De Morbus Gallicus a una EST

Manuel Ramiro H

Héctor Pérez-Rincón García

La flor punitiva. De Morbus Gallicus a una EST

Ediciones y Convenciones en Psiquiatría. Palabras y Plumas. México 2019

El Dr. Pérez Rincón es un destacado psiquiatra que además es un escritor prolífico, original e ingenioso. En su faceta como psiquiatra ha trabajado en el Instituto Nacional de Psiquiatría y ahora lo hace en el Departamento de Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM y ha hecho varias publicaciones científicas en diversas revistas y ha destacado en su análisis sobre el presente y futuro de la psiquiatría y su relación con las neurociencias, en varias de sus publicaciones manifiesta su interés por el paciente; además, es el editor de Salud Mental, la revista del Instituto Nacional de Psiquiatría. Como escritor tiene varios ensayos en los que analiza y manifiesta su interés en la psiquiatría y la confusión sobre sus campos de acción; asimismo, tiene varios libros en los que, además de esas inquietudes, utiliza su gran conocimiento sobre la historia de la medicina, para referirse a enfermedades, acontecimientos alrededor de enfermos y otras situaciones para estudiar los casos y en muchas ocasiones llevarlos hasta la situación actual. Tal es el caso de este libro, en el que revisa a la sífilis y otras enfermedades sexualmente transmitidas (EST) o de transmisión sexual (ETS).

Curiosamente abre el libro con el estudio crítico sobre el abuso de las siglas en el lenguaje médico, lo hace incluso con gran sentido del humor. Pasa a realizar un estudio histórico del SIDA y la sífilis, de ésta parece decantarse por su origen europeo y no americano, con riquísimo lenguaje, que además escribe muy bien, nos va relatando las vicisitudes que existieron en su estudio, desde la autoinoculación de Hunter, que fue el primero en describir al chancro como lesión primaria, hasta los crímenes que en nombre de su investigación se realizaron, como lo que aconteció en el experimento Tuskegee, en el que se seguía a una cohorte de pacientes con sífilis para conocer la evolución y, al descubrirse que la sífilis podía tratarse con penicilina, no se le administró a los pacientes para poder continuar el estudio como estaba inicialmente. El estudio Tuskegee se ha convertido en el ejemplo antiético de un estudio clínico.

Divertidas y enriquecedoras resultan las descripciones que hace sobre cómo se fue descubriendo la participación neurólogica de la sífilis terciaria, los casos de Baudelaire, que él mismo representó en su obra como el inicio de la imbecilidad, hasta lo acontecido en el pabellón de sífilis del manicomio de La Castañeda, haciendo un recuento de los muchos personajes históricos que se vieron afectados por la afección venérea, y de otros tantos que pudieron estarlo. Hace también un estudio de las posibilidades terapéuticas hasta llegar a la penicilina, pasando por las enormes vicisitudes que tenían que sufrir los pacientes afectados por sífilis y otros padecimientos venéreos. Por supuesto, se refiere a la época de las enfermedades secretas, sus especialistas y el crecimiento, en su momento, de la sifiliografía. Hace también un análisis epidemiológico de las condiciones actuales de la lúes y otras enfermedades venéreas y se refiere a los esfuerzos locales en diferentes naciones y los encabezados por la Organización Mundial de la Salud que busca disminuir la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual, que sigue creciendo en muchas partes del mundo.

Se trata de un libro muy bien escrito, que nos lleva de la mano de la historia a las condiciones actuales de las enfermedades de transmisión sexual. La flor punitiva es un libro enriquecedor y de placentera lectura.

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